El futuro de la movilidad: riesgos de los vehículos autónomos

El futuro de la movilidad: riesgos de los vehículos autónomos

publicado en: Transporte | 0

Hubo un tiempo en que tener un coche en propiedad y conducirlo a todos lados era el objetivo prioritario de la mayoría de familias. Hoy, la perspectiva con la que observamos la movilidad, especialmente en las ciudades, está cambiando. Transporte urbano, plataformas de bicis compartidas o servicios como Uber o Cabify han redibujado el mapa de la movilidad.

En el futuro cercano, los coches conectados o vehículos con Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) reforzarán estos nuevos modelos de movilidad. En el medio-largo plazo, los vehículos autónomos acabarán por darle la vuelta por completo a la forma en que nos movemos. Pero, ¿qué riesgos conlleva este futuro conectado y autónomo?

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La movilidad como un servicio

El coche sigue siendo, a día de hoy, una pieza clave en la movilidad urbana e interurbana. Pero para el 50% de los europeos tener un vehículo en propiedad ha dejado de ser algo esencial. De hecho, el porcentaje aumenta hasta el 60% si solo tenemos en cuenta a los ciudadanos españoles. Los datos se desprenden del informe Europeans are ready to shift towards new mobility solutions elaborado por Opinion Way para ALD Automotive.

El concepto de movilidad ha cambiado y, cada vez más, se entiende como un servicio más de nuestras ciudades. El 27% de los encuestados para el informe de ALD Automotive han probado ya una plataforma de car pooling como BlaBlaCar. Uno de cada cuatro ha probado también servicios de car sharing, como car2go o los servicios de motos eléctricas como eCooltra. El porcentaje se acerca al 40% en ambos casos si tenemos en cuenta solo a los menores de 35 años.

Por otro lado, las empresas VTC o Vehículos de Turismo con Conductor, como Uber o Cabify, también han irrumpido con fuerza en el panorama de la movilidad. Más de la mitad de los madrileños y uno de cada tres barceloneses dicen que han aumentado su uso de los servicios VTC en el último año, según el estudio Mobility is digital de la escuela de negocios ISDI.

 

Un futuro de vehículos autónomos y conectados

Mientras debatimos los cambios en la movilidad, una nueva ola de digitalización está a punto de impactar en el sector. Los coches conectados ya están entre nosotros y los primeros vehículos sin conductor han empezado a rodar. Ambos afectarán de manera trasversal al car pooling, el car sharing y las compañías VTC.

Las empresas VTC o Vehículos de Turismo con Conductor, como Uber o Cabify, también han irrumpido con fuerza en el panorama de la movilidad

En 2015, se vendieron 24 millones de vehículos con algún tipo de conectividad a la red en todo el mundo. Según un informe de IHS Markit, en 2023 serán 72,5 millones. Para entonces, ya habrá en nuestras carreteras varios cientos de millones de coches conectados al Internet de las Cosas y con ciertos niveles de automatización.

Habrá que esperar una o dos décadas más para que los vehículos autónomos empiecen a ser habituales. De momento, compañías líderes como Tesla o Waymo (Google) ya han llevado a cabo pruebas efectivas de coches sin conductor. Para IHS Markit, los primeros vehículos totalmente autónomos llegarán al mercado en 2025 (se venderán medio millón de unidades). En 2035 se habrán vendido ya 21 millones de vehículos autónomos.

 

¿Qué riesgos entrañan las nuevas formas de movilidad?

El escenario descrito es el ideal. Sin embargo, todavía quedan multitud de desafíos por resolver, en especial con respecto a los vehículos autónomos. Muchos de estos desafíos suponen también riesgos que tienen que ser resueltos parcial o totalmente desde el sector asegurador.

  • Incertidumbre regulatoria. Como ante cualquier innovación, existe un periodo de incertidumbre regulatoria. Ha sucedido, por ejemplo, con formas de movilidad como los servicios VTC. Acabamos de ver en España como de un periodo sin apenas regulación se ha pasado a la aprobación de un Real Decreto-ley específico para regular la competencia. Así, es de esperar que países y ciudades vayan modificando la legislación para adaptarse a las nuevas formas de movilidad.

Uno de los grandes desafíos del sector de la movilidad conectada y autónoma es asegurar la seguridad de los vehículos y sus ocupantes

  • Aumento de los ciber riesgos. Todo lo que está conectado es susceptible de sufrir un ciberataque. Por eso, uno de los grandes desafíos del sector de la movilidad conectada y autónoma es asegurar la seguridad de los vehículos y sus ocupantes. Además de los daños físicos, se deben tener en cuenta los posibles costes derivados de las responsabilidades tras el ataque, así como el impacto sobre la imagen de la compañía.
  • Complejidad para definir responsabilidades. Desde la perspectiva de los seguros, es complicado definir la cuestión de la responsabilidad en caso de accidente en algunas de las nuevas formas de movilidad y, sobre todo, en el car sharing. La llegada del coche autónomo no hará sino complicar aún más este panorama.
  • Posible incremento temporal de la siniestralidad. Las plataformas de movilidad compartida hacen un uso mucho más intensivo de los vehículos que los propietarios individuales. Unido a la falta de sentido de la propiedad y la pérdida de la sensación de riesgo por parte del consumidor puede conllevar un aumento de la siniestralidad. Mientras los primeros vehículos autónomos convivan con los vehículos convencionales, esto no tiene por qué experimentar una clara mejora. Sin embargo, cuando toda la flota sea autónoma se espera una reducción radical de la siniestralidad.

La irrupción de nuevos actores en el mercado de la movilidad, facilitada por la digitalización, conlleva desafíos y riesgos para el sector asegurador. Sin embargo, la propia conectividad implica también un cambio positivo, ya que mejora la monitorización de los vehículos, con la consecuente reducción en costes de mantenimiento y gestión de las flotas.

 

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