Personal branding: ¿necesitamos marcas personales o personas con talento?

Personal branding: ¿necesitamos marcas personales o personas con talento?

LinkedIn se ha llenado de innovation evangelists, ingenieros y gestores de la felicidad, ninjas de los campos más variopintos y CEO de empresas con dos trabajadores. En Twitter convive la divulgación constructiva con el autobombo personal. En Instagram, las personas y sus trabajos son poco más que un puñado de hashtags. ¿Hasta dónde hemos llevado el concepto del personal branding?

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Durante la última década, al calor del auge de las redes sociales, se ha potenciado la construcción de marcas personales. Ya sea a nivel profesional o privado, cada vez más personas apuestan por vender una imagen para triunfar en un entorno de creciente competencia. Funcionar, funciona, sobre todo porque no formar parte de la tendencia nos deja fuera de muchas cosas. Pero construir una marca personal de forma inadecuada puede ser contraproducente.
 

El concepto de marca y de marca personal

La idea de convertirnos en marcas no es precisamente reciente. Lo que sí se ha incrementado en los últimos años es el número de herramientas disponibles para elaborar una estrategia de personal branding. Antes, la visibilidad del talento de una persona se limitaba a sus círculos personales y a su entorno laboral. Hoy, las redes sociales y las herramientas digitales profesionales han multiplicado las posibilidades.

La palabra marca significa mucho más de lo que nos dice su definición. Empezó siendo el nombre y/o logo con el que se identificaba un producto. Hoy, sin embargo, es un conjunto de atributos y valores, un compendio de características físicas y emociones y, sobre todo, una idea más o menos abstracta que se genera en la mente de los demás. Un logo o un nombre son algo fijo, mientras una marca, entendida en el sentido amplio, va más allá y muta en función de quien la perciba.

Dentro de esta definición extendida de marca es donde mejor encaja el concepto de personal branding. “Es el conjunto de ideas, sensaciones y percepciones que adopta nuestro entorno como consecuencia de nuestros actos”, señala la Cámara de Comercio de España. “Y es producto de un trabajo, de una actitud que nos lleve a proyectar la imagen que queremos”.

Construir una marca personal tiene mucho de definir objetivos, conocer al público objetivo, resaltar los atributos que aportan valor y generar empatía en el entorno en el que la comuniquemos»

Como cualquier otra estrategia de branding, construir una marca personal tiene mucho de definir objetivos, conocer al público objetivo, resaltar los atributos que aportan valor o marcan la diferencia y atraer y generar empatía en el entorno en el que la comuniquemos. Cada vez es más frecuente que el personal branding se valore en un proceso de selección para un trabajo o a la hora de contratar un profesional independiente. Por eso es importante construir la marca que queremos.
 

Cómo construir una marca personal fuerte

En función del objetivo que se busque y del sector del trabajo, las recetas para construir una marca personal sólida y efectiva variarán en los detalles. Sin embargo, existen una serie de elementos que siempre deben tenerse en cuenta a la hora de apostar por tratar a una persona como una marca.
 

1. La autenticidad como base

Los relatos de las marcas comerciales pueden ser engañosos. Sin embargo, el personal branding siempre debe estar construido sobre la autenticidad de la persona. Vender una imagen irreal de las cosas será, a la larga, contraproducente. Para ello, lo primero es tener claros los valores diferenciales de la persona y qué es capaz de aportar su talento a una empresa o proyecto.

Una empresa, busque empleados a largo plazo o expertos puntuales, no necesita branding, sino talentos auténticos y válidos que sean, ante todo, personas»

Además, no todo lo que se destaque tienen por qué ser habilidades o aptitudes profesionales. Las pasiones, los intereses y las aficiones, correctamente explotadas, también pueden aportar a la hora de construir una marca persona.
 

2. Mostrar es mejor que contar

O, lo que es lo mismo, dejar que el trabajo hable por sí mismo. Contar con recomendaciones, clientes o jefes que hagan comentarios positivos o mostrar trabajos bien hechos siempre tendrá mejor resultado que anunciar las capacidades a los cuatro vientos.

Para ello, es importante escoger el tipo de audiencia a la que se va a dirigir la marca y el canal o los canales por los que se va a comunicar. Para cada público y en cada plataforma deberá utilizarse un lenguaje diferente y adaptar el mensaje de marca en consecuencia.
 

3. Comprender el valor real del talento

Una buena marca personal debe ir ligada a una buena política de precios o salarios. Ni sobrestimarse ni subestimarse son una buena práctica. Entender el valor real que la persona aporta a un determinado proyecto es clave para construir una estrategia de personal branding
 

4. Nunca dejar de añadir valor

Una marca comercial puede apostar por la innovación o la tradición, el cambio constante o la estabilidad. Sin embargo, una marca personal no debe dar sensación de estancamiento. La formación continua y la actualización de conocimientos son siempre un valor positivo al que atar la imagen profesional de una persona.

Estos cuatro elementos son útiles a la hora de construir una marca personal y, a su vez, coinciden con una tendencia en aumento: valorar a las personas por encima de las marcas. Al final, una empresa, busque empleados a largo plazo o expertos puntuales, no necesita branding, sino talentos auténticos y válidos que sean, ante todo, personas.
 

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