Salud, tecnología y empresa: la telemedicina como solución a los desafíos del futuro

Salud, tecnología y empresa: la telemedicina como solución a los desafíos del futuro

publicado en: Salud | 0

Una visita al médico se ha convertido, en muchos casos, en una odisea. En promedio, un paciente tarda 20 días en ser atendido por un especialista en España, según datos del informe Funding the Gap 2017 de ESADE. Y cada visita supone hasta tres horas de tiempo. Pero siete de cada diez casos podrían ser tratados en remoto. La evolución del sistema sanitario y de una población cada vez más envejecida abren la puerta a la telemedicina como alternativa sostenible, tanto a nivel público como empresarial.

SUSCRÍBETE

 

La presión sobre el sistema de salud

A finales del año 2015, el 12% de la población mundial superaba los 60 años. En 2050, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pronostica que será el 22%. En España, en 2017, de los 46,5 millones de habitantes, casi 11,5 millones tenían más de 60 años. Es decir, alrededor de una cuarta parte de la población, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Para la OMS, vidas más largas significan más oportunidades para las personas y las sociedades. Pero todo depende de un factor: la salud. “Si las personas pueden vivir estos años adicionales con buena salud y en un entorno de apoyo, su capacidad para desarrollar actividades de valor será similar a la de una persona joven”, sostienen desde la organización.

Sin embargo, existen pocas evidencias de que las personas que viven más años lo hagan con mejor salud que las generaciones anteriores. Es decir, los signos de envejecimiento siguen apareciendo a la misma edad. Esto redunda directamente en una mayor presión sobre los sistemas sanitarios y afecta al nivel de atención que recibe toda la sociedad.

La OMS propone, por un lado, desarrollar sistemas para el cuidado continuo y a largo plazo de las personas. Por otro, mejorar en la medición, el monitoreo y el entendimiento de los factores de envejecimiento

Para hacer frente a este desafío, la OMS propone, por un lado, desarrollar sistemas para el cuidado continuo y a largo plazo de las personas. Por otro, mejorar en la medición, el monitoreo y el entendimiento de los factores de envejecimiento. Todo, reforzando al mismo tiempo la eficiencia del sistema sanitario y la atención al paciente. Aquí es donde entra en juego la telemedicina.

 

Qué es la telemedicina

Aplicar las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) a la medicina. Así de simple es la definición de e-salud que ofrece la OMS. Dentro de esa amplia categoría se engloba la telemedicina, que implica que la relación entre personal sanitario se produce a distancia. “Existe evidencia razonable de que la telemedicina es práctica y rentable en algunas áreas de uso clínico. Practicada de forma asíncrona, además, es fácil de organizar y requiere una infraestructura poco costosa”, señala la organización en el informe Global difusión of eHealth.

 

Ventajas de la telemedicina

Además de que no se han encontrado perjuicios significativos frente a la práctica presencial de la medicina, de acuerdo con las últimas revisiones de la literatura científica, la telemedicina va más allá de la medicina tradicional curativa gracias a la integración de la tecnología. Así, permite:

  • Manejar la información clínica y personal de forma actualizada y analizarla mediante técnicas de big data, mejorando la medicina preventiva y avanzando en la medicina predictiva.
  • Monitorear en tiempo real las constantes del usuario como la frecuencia respiratoria y cardiaca, la tensión arterial o la saturación de oxígeno, sobre todo mediante dispositivos como wearables.
  • Efectuar el seguimiento de la actividad física y la calidad del sueño del usuario.
  • Trabajar no solo desde el punto de vista bilógico, sino también psicosocial.

El 55% de los trabajadores europeos tiene como prioridad en la vida la gestión de la salud y el 49% usa ya la tecnología para ello

Además de los avances propios del uso de la tecnología, la telemedicina implica una serie de mejoras en la práctica de la medicina. Por ejemplo, permite trabajar sin barreras temporales ni físicas y centrarse en la prevención y la promoción de hábitos saludables. Reduce costes y, por lo tanto, la presión sobre el presupuesto sanitario, pero sin empeorar la atención. O mejora la interoperabilidad entre el personal sanitario y disminuye los tiempos de acción.

 

La telemedicina en la empresa

Cerca del 60% de países pertenecientes a la OMS cuentan con una estrategia de e-salud. Uno de cada dos cuenta también con legislación específica para proteger los datos digitales de los pacientes. Pero la gestión electrónica de la salud y la telemedicina han trascendido el ámbito público y son un añadido cada vez más frecuente en las estrategias de salud y beneficios de las compañías.

De hecho, según el informe Global Benefits Attitude Survey 2017 de Willis Towers Watson, el 55% de los trabajadores europeos tiene como prioridad en la vida la gestión de la salud y el 49% usa ya la tecnología para ello. Además, el 48% cree que la empresa debe involucrarse en que sus trabajadores tengan un estilo de vida saludable.

Ante este escenario, Willis Towers Watson ha llegado a un acuerdo con la compañía ELMA para ofrecer su herramienta de telemedicina a las empresas para que estas, a su vez, la ofrezcan a sus empleados. ELMA combina tecnologías como la inteligencia artificial y personal sanitario para ofrecer atención médica personalizada e inmediata a través de dispositivos móviles.

Su uso permite a la empresa optimizar recursos (los empleados acudirán menos al centro médico o lo harán con un informe previo, lo que reduce el tiempo de consulta), reforzar la conciliación entre vida personal y laboral y atraer y retener talento a través de una propuesta diferencial en la gestión de la salud.

 

New Call-to-action

 

Comparte

Dejar una opinión