¿Cómo convertir la oficina en un espacio de trabajo saludable?

¿Cómo convertir la oficina en un espacio de trabajo saludable?

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Primero cayeron los cubículos y llegaron las oficinas abiertas. Más tarde fue el turno de las mesas de pimpón, los gimnasios y los espacios de salud y bienestar integrados en el entorno de trabajo. Las oficinas llevan unas cuantas décadas cambiando para convertirse en un espacio saludable y de calidad, que contribuya a reducir el estrés y aumentar el bienestar y la productividad de los empleados.

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La importancia de la salud en la oficina

El trabajo ha cambiado radicalmente en el tiempo. Cada vez pasamos más tiempo sentados e inactivos físicamente. De hecho, según un estudio de InMovement, la gente que trabaja en oficina es sedentaria, de media, un 88% de su tiempo diario. Esta falta de actividad física y, sobre todo, el hecho de pasarse muchas horas sentado, genera impactos directos en la salud de los trabajadores.

El agarrotamiento muscular, el dolor cervical, la rigidez en los flexores de la cadera, el aumento del riesgo de infarto e incluso la aparición de cuadros depresivos se encuentran entre los efectos más habituales. Efectos que influyen directamente en el bienestar y la productividad de los empleados.

Por el contrario, según recoge también el estudio de InMovement, pasar más tiempo de pie mejora el humor y aumenta la creatividad, puede contribuir a reducir los riesgos cardiovasculares, incrementa la energía y ayuda a conciliar el sueño.
 

Y la importancia de las oficinas en la salud

El simple hecho de tener plantas en la oficina y una correcta iluminación mejora la productividad de los empleados en más de un 10%. Los porcentajes son aún más altos en relación a mantener una buena alimentación (+45% en productividad) y una salud mental equilibrada (+30%). Los datos, que se desprenden de un informe del grupo inmobiliario CBRE con la universidad de Twente, señalan cómo cambios pequeños en el espacio laboral pueden tener un gran impacto en el desempeño del trabajo.

Pasar más tiempo de pie mejora el humor y aumenta la creatividad, puede contribuir a reducir los riesgos cardiovasculares, incrementa la energía y ayuda a conciliar el sueño»

Por otro lado, y según un estudio de Unen Bienestar, compañía especialista en el wellness corporativo, un espacio de trabajo agradable y saludable mejora la satisfacción del empleado en un 80%, reduce un 10% el absentismo, aumenta la productividad en un 15% y contribuye a la optimización de los gastos de la empresa y a la retención del talento.
 

Cómo construir un espacio de trabajo saludable

Espacios abiertos y bien ventilados, iluminación adecuada y presencia de luz natural, presencia de lugares de descanso y esparcimiento, diferentes tipos de mobiliario para trabajar sentado o de pie… Existen multitud de recetas para mejorar la salud de los empleados en el centro de trabajo. Pero para transformar por completo la oficina en un espacio saludable es recomendable tener un enfoque integral.

Un ejemplo es el que aporta la certificación WELL. Este certificado consiste en un sistema de puntuación para edificios y espacios que permite medir sus características que tienen un impacto en el bienestar y la salud de los que los ocupan. Es decir, es una certificación que puede ser usada para medir el confort de los espacios de trabajo. El certificado WELL se estructura alrededor de 10 elementos o parámetros.
 

1. Aire

Su objetivo es mejorar la calidad del aire que se respira en el interior a través de estrategias de ventilación, filtrado, reducción de fuentes de contaminación o el control de la humedad.
 

2. Agua

Busca que los espacios tengan acceso a agua de alta calidad mediante la instalación de fuentes potables, el tratamiento y el filtrado del agua corriente y el control de la posible presencia de bacterios.
 

3. Alimentación

Persigue que en los espacios haya disponibilidad de frutas y verduras, se fomente la alimentación saludable, se limite la ingesta calórica y se apueste por espacios como comedores en los que llevar una dieta que refuerce la salud de los empleados.
 

4. Iluminación

El objetivo es apostar por una mayor presencia de luz natural y establecer sistemas de iluminación que mejoren la agudez visual, el confort y la calidad del sueño nocturno mediante fuentes de luz que no afecten al ritmo circadiano de las personas.
 

5. Movimiento

Este factor de la certificación WELL busca fomentar el movimiento y la actividad física, desalentar el sedentarismo y mejorar las oportunidades de hacer deporte en el espacio de trabajo.

Los espacios de trabajo, entendidos como algo más que cuatro paredes y un conjunto de muebles, pueden contribuir a mejorar la salud emocional y cognitiva de los empleados»

 

6. Confort térmico

Una correcta climatización influye directamente en la productividad. Este parámetro busca zonificar los espacios en función de la temperatura, aumentar el confort térmico mediante sistemas radiantes o diseñar los sistemas de calefacción y aire acondicionado en base a objetivos de rendimiento.
 

7. Sonido

El objetivo es controlar los parámetros acústicos y el aislamiento sonoro de la oficina, algo que aumenta la privacidad de los espacios y la capacidad de concentración de los empleados.
 

8. Materiales

La ausencia de materiales contaminantes en el entorno de trabajo influye directamente en la salud de los trabajadores. Este parámetro de la certificación apuesta por la eliminación del plomo, el amianto y el mercurio, una correcta gestión de residuos y la monitorización de las emisiones, entre otros aspectos.
 

9. Mente

Los espacios de trabajo, entendidos como algo más que cuatro paredes y un conjunto de muebles, pueden contribuir a mejorar la salud emocional y cognitiva de los empleados. Apostar por un mayor contacto con la naturaleza o la prevención de adicciones desde la oficina son algunos de los elementos incluidos en este parámetro.
 

10. Comunidad

La transparencia, las políticas de conciliación de la vida personal y la laboral o los protocoles de emergencia contribuyen a hacer de la oficina un espacio inclusivo, accesible y más justo.

En definitiva, para alcanzar el objetivo de convertir la oficina en un espacio saludable se deben tener en cuenta todos los elementos que constituyen el espacio de trabajo. Desde los puramente físicos relacionados con el espacio hasta los emocionales y sociales.
 

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