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El modelo de economía circular en las empresas: una tendencia actual

Rectangules
14 de diciembre de 2021

NUESTROS EXPERTOS:

Tiempo de lectura
4 minutos

Edición editorial:

Juan F.Samaniego

Extraemos petróleo de la tierra para convertirlo en plástico, fabricar una botella que llenar de agua que acaba en la basura después de consumirla. Cultivamos algodón que hilamos para tejer una camiseta que, tras unos pocos lavados, acaba en el contenedor. Durante el último siglo, casi todas las industrias y mercados han trabajado bajo un modelo lineal, uno que implica extraer recursos, producir, consumir y desechar. Sin embargo, el siglo XXI está experimentando el auge de un nuevo modelo: la economía circular.

Ya sea por interés en hacer un uso más eficiente de los recursos o por cuestiones regulatorias (en España, la Ley del Cambio Climático y Transición Energética apuesta claramente por la economía circular), cada vez más empresas prueban a adentrarse en el mundo de la circularidad. Pero, ¿en qué consiste exactamente y cómo puede una organización dar sus primeros pasos en este nuevo modelo económico?

¿En qué se basa la economía circular?

La economía circular es un concepto que nace en contraposición a la economía lineal a finales del siglo pasado. Esta busca, tal como señala la Unión Europea, desarrollar un modelo de producción y consumo que apueste por “compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes todas las veces que sea posible para crear un valor añadido”. Es decir, la economía circular apuesta por extender el ciclo de vida de los productos y los materiales.

Según la Fundación Ellen MacArthur, la economía circular descansa sobre tres pilares: eliminar los desechos y la contaminación, aumentar la circularidad de productos y materiales y contribuir a regenerar el entorno natural. Esto se traduce a su vez en una serie de principios fundamentales:

  • El ecodiseño. Los productos y servicios son diseñados para reducir su impacto durante todo su ciclo de vida y facilitar la recuperación y reutilización de los materiales una vez concluido.
  • La gestión optimizada de los stocks y los flujos de materiales, energía y servicios.
  • La funcionalidad. Es decir, favorecer el uso de productos frente a la posesión.
  • La reutilización y el segundo uso. En la medida de lo posible, los productos deben reintroducirse en el mercado para volver a ser usados o darles un segundo uso en el caso de que ya no sirvan para aquel con el que fueron concebidos inicialmente.
  • La reparación. Los productos deben estar diseñados para ser reparados en el caso de dejar de funcionar.
  • La recogida y el reciclaje. En el caso de que los productos no puedan ser reutilizados, son recogidos para el reciclaje y la puesta en valor de sus materiales.
  • El aprovechamiento energético. Si nada de lo anterior es posible, los residuos deberán ser aprovechados energéticamente en la medida de lo posible.

Además de los claros beneficios ambientales, este modelo permite un uso más eficiente de los recursos y un acceso más estable a los mismos, fomenta la innovación y el crecimiento y aumenta la efectividad de los sistemas económicos.

 

Modelos de negocios circulares: algunos ejemplos actuales

Aunque todas las industrias tradicionales pueden apostar por la circularidad, este sistema económico también ha contribuido a la aparición de una serie de modelos de negocio circulares. De hecho, con algunos de ellos, como las plataformas digitales colaborativas, ya estamos plenamente familiarizados. Estos son algunos ejemplos:

  • Modelos as-a-service. Las plataformas de vehículos de alquiler o de uso por tiempo de herramientas o tecnología son cada vez más habituales. Un sinfín de nuevos negocios han surgido en los últimos años para facilitar el alquiler y el uso de todo tipo de objetos sin la necesidad de ser propietario. Es lo que se conoce como productos como servicio o as-a-service.
  • Modelos de suministros circulares y recuperación de recursos. Otro modelo de negocio circular bastante habitual es el que busca aprovechar el valor de los residuos. Aquí se engloban desde empresas de reciclaje o fábricas que revalorizan sus propios residuos hasta negocios más innovadores que aprovechan desperdicios que hasta ahora no tenían usos.
  • Modelos de reparación y prolongación de la vida del producto. Muchos productos acaban en la basura porque tienen una pequeña avería o, simplemente, porque han pasado de moda. Muchas empresas han encontrado oportunidades de negocio en la reparación y la venta de segunda mano.

Primeros pasos para adaptar tu empresa a un modelo circular

La economía circular es una filosofía de producción y consumo y un modelo económico con muchas caras diferentes. Adaptarse a la circularidad dependerá, en gran medida, del sector o de la industria en la que trabajemos. Aun así, existen una serie de pasos iniciales que todas las organizaciones deben seguir para adentrarse en el universo circular.

  1. Análisis. Toda transformación debe empezar por analizar tanto los riesgos como las oportunidades del cambio. ¿Qué ventajas tiene apostar por la circularidad? ¿Qué riesgos conlleva seguir instalado en un modelo lineal?
  2. Fijación de objetivos. Con el análisis de nuestra actividad ya elaborado, tendremos más claros los objetivos realistas (social, técnica y económicamente) para avanzar hacia la circularidad.
  3. Planificación e implementación. Como en todo cambio estratégico, el siguiente paso es planificar una hoja de ruta para alcanzar los objetivos e irla implementando de forma gradual.
  4. Medición. A corto, medio y largo plazo, debe mantenerse una medición detallada de los procesos y las acciones para controlar si estamos más cerca o no de los objetivos marcados.
  5. Comunicación. Una de las grandes oportunidades de la economía circular reside en la imagen de la marca y en su reputación. En el cambio hacia la economía circular es tan importante comunicar las acciones (interna y externamente) como llevarlas a cabo.

La economía circular es un nuevo paradigma hacia el que todas las actividades deberán dirigirse en los próximos años tanto para reducir el impacto de las industrias sobre el medioambiente como para aumentar en eficiencia en un contexto de recursos escasos. Además, las normativas de cada vez más países intentarán forzar un cambio para el que todos debemos estar preparados.

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