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¿Qué lecciones podemos extraer de la pandemia para afrontar el desafío del cambio climático?

Rectangules
29 de septiembre de 2020

NUESTROS EXPERTOS:

Tiempo de lectura
4 minutos

Edición editorial:

Juan F.Samaniego

La colaboración global y el conocimiento científico son claves para afrontar la pandemia y la crisis del cambio climático

En las distancias cortas, el ser humano percibe mejor los riesgos. A largo plazo, la cosa cambia. Las probabilidades de sufrir una pandemia como la actual llevaban años sobre la mesa, pero casi nadie se las tomó en serio. Ahora, pocos dudan de que superarla es el gran desafío de la sociedad global. La pandemia ha puesto a prueba nuestra capacidad de respuesta y nos ha mostrado la importancia de los datos para tomar decisiones informadas y efectivas.

Los desafíos de la pandemia encajan en lo que en el estudio de la planificación se denomina problemas retorcidos, o wicked problems, en inglés. Es decir, desafíos difíciles o imposibles de resolver por sus variables incompletas y cambiantes. El mismo tipo de desafíos que presenta el cambio climático, cuyos riesgos pueden parecer algo más lejanos, pero son conocidos desde hace décadas.

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“Tenemos la oportunidad de aprender de la experiencia de la pandemia y acelerar nuestro progreso en la lucha contra el cambio climático para construir una sociedad más resistente, más capaz de gestionar riesgos complejos e interconectados en todos los niveles de la sociedad y la industria”, explica Geoffrey Saville, Senior Research Manager de Willis Towers Watson.

Los desafíos complejos del cambio climático

Sabemos mucho más de las dinámicas climáticas que del coronavirus. Llevamos siglos estudiándolas, mientras que el SARS-CoV-2 era desconocido hace unos meses. Aun así, la complejidad del sistema atmosférico y oceánico de la Tierra es tal que a menudo se toma como un sistema caótico, uno cuyo comportamiento no se puede predecir. Los riesgos climáticos son variados y no están distribuidos de manera uniforme, hay áreas geográficas, negocios o grupos sociales que los sufren más que otros. Y, además, el problema es tan complejo que no tiene una solución única.

Las diferencias entre el cambio climático y la pandemia de COVID-19 son evidentes. Aun así, su desarrollo y la forma en que la sociedad enfrenta el problema no son tan diferentes. Ambos conllevan riesgos en gran medida impredecibles y se desarrollan en escenarios cambiantes, donde la aparición de nuevas variables puede modificarlo todo.

“Todos estos problemas complejos no se reducirán a menos que haya acciones a escala global, nacional e individual”

Otro de los grandes paralelismos entre la pandemia y la crisis climática aparece en cómo nuestra forma de vida y nuestras estructuras socioeconómicas pueden acrecentar los riesgos. Una población mundial en crecimiento, los importantes cambios demográficos, la congestión de las ciudades y las dinámicas geopolíticas son factores que están dificultando la respuesta a la pandemia y a los riesgos climáticos.

Además, el cambio climático causa impactos concretos que estamos sufriendo en la actualidad y, al mismo tiempo, riesgos crónicos a largo plazo cuyo coste es más difícil de prever. “Todos estos problemas complejos no se reducirán a menos que haya acciones a escala global, nacional e individual”, señala Geoffrey Saville. “Estos desafíos son demasiado grandes para abordarlos solos y requieren la colaboración de todos los sectores de la sociedad”.

La importancia de los datos en la toma de decisiones

El escenario que rodea la previsión de riesgos climáticos es cambiante. Y lo es, sobre todo, por nosotros. No sabemos cómo va a cambiar la regulación ambiental, cómo vamos a cumplir los objetivos de reducción de emisiones ni qué tecnologías pueden existir en el futuro para ayudarnos a mitigar el cambio climático. Tampoco sabemos cómo van a evolucionar todas las variables que afectan al clima.

A nivel científico, se trabaja con modelos predictivos, como los que maneja el IPCC, el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la ONU. Estos modelos, basados en datos cada vez más precisos, establecen las probabilidades de que se cumplan ciertos escenarios. Así, algunos escenarios se dan casi por seguros, mientras otros son más improbables.

Este tipo de herramientas también se utilizan en el sector financiero y en muchas industrias para entender los riesgos potenciales de determinados activos, operaciones de inversión o cadenas de suministro. Con estos datos en la mano, se pueden tomar decisiones informadas y establecer planes estratégicos para el futuro.

La pandemia y el cambio climático

La pandemia de COVID-19 nos ha hecho cuestionarnos muchas cosas que dábamos por sentadas. A nivel ambiental, el coronavirus ha puesto sobre la mesa dos grandes reflexiones.

Por un lado, el confinamiento al que se han visto obligadas muchas sociedades ha causado caídas importantes en las emisiones de gases de efecto invernadero y en el tráfico, en particular, en las ciudades. Esto nos ha permitido entrever cómo podría ser nuestro día a día en un mundo menos contaminado. Al mismo tiempo, la caída en las emisiones de gases no ha sido tan pronunciada como cabría esperar y ha repuntado rápidamente tras la vuelta de la actividad, lo que nos ha señalado el importante desafío que tenemos por delante si queremos reducir nuestro impacto en el clima.

“Existe un gran potencial de extraer lecciones de la pandemia actual y aplicarlas a otros problemas complejos como el cambio climático”

La segunda reflexión tiene que ver con nuestra relación con la naturaleza. Todo apunta a que el coronavirus tuvo su origen en una especie de murciélago asiático y, de ahí, saltó a un animal salvaje intermedio que luego infectó al ser humano. Si no hubiésemos estado en contacto con esa especie, nada de esto habría empezado en primer lugar. De ahí la importancia de proteger la biodiversidad y repensar nuestra relación con la naturaleza y sus recursos.

“Existe un gran potencial de extraer lecciones de la pandemia actual y aplicarlas a otros problemas complejos como el cambio climático”, concluye Saville. “La necesidad de colaboración global y conocimiento científico para apoyar la toma de decisiones y la planificación estratégica son el camino a seguir hacia un futuro más resistente, sean cuales sean los desafíos que enfrentemos”.

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