El sistema sueco de pensiones: ¿por qué es una referencia al hablar de reformas?

El sistema sueco de pensiones: ¿por qué es una referencia al hablar de reformas?

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La esperanza de vida aumenta y la tasa de fertilidad se reduce. La población envejece y los cambios demográficos tensionan un sistema elaborado en base a un equilibrio que ya no existe. El futuro de las pensiones está sobre la mesa y cada país estudia cómo afrontarlo. En medio de toda esa reflexión, el nombre de un estado aparece con regularidad: Suecia. ¿Qué ha hecho del sistema sueco de pensiones un modelo de referencia en todo el mundo?

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La situación en el estado escandinavo no es muy diferente a la nuestra. Desde finales del siglo XX, ha quedado patente la necesidad de flexibilizar el sistema de pensiones para que responda a los retos económicos (tasas de desempleo elevadas y caída de las cotizaciones) y los desafíos demográficos (envejecimiento poblacional).

“La forma en que el valor de las pensiones crece en relación con el empleo y los salarios es de gran importancia para la estabilidad del sistema”, señala el Ministerio de Asuntos Sociales de Suecia en el informe sobre la reforma de las pensiones. “Cómo el sistema de pensiones se adapta a los cambios en las condiciones económicas afecta a la economía en una relación de dependencia mutua. Además, otra razón para la reforma es fortalecer el vínculo entre las contribuciones y los beneficios”.
 

El sistema sueco de pensiones

La reforma del sistema de pensiones de Suecia empezó a entrar en efecto en el año 2003. Sin embargo, su camino comienza antes, en 1991, con la creación de una comisión para impulsar la reforma. En 1998, se aprobó en el parlamento el texto definitivo de la ley y en el año 2001 comenzó su despliegue. Pero, ¿en qué consiste el sistema sueco de pensiones?

Cada trabajador dispone de una cuenta individual en la que se recogen sus cotizaciones, una cuenta que puede consultar y de la que recibe información detallada anualmente»

El sistema de pensiones de Suecia es financiado por completo mediante las cotizaciones de los trabajadores en activo y las aportaciones de las empresas y los trabajadores. Eso sí, todas son aportaciones exclusivas para la pensión, no compartidas con el resto de seguros sociales. La primera gran característica de este sistema es que es mixto. Por un lado, cuenta con un sistema contributivo de reparto y, por otro, incorpora elementos de un sistema de capitalización.

Otra de las características destacadas del sistema sueco es que está basado en lo que se conoce como un modelo de cuentas nocionales. Cada trabajador dispone de una cuenta individual en la que se recogen sus cotizaciones, una cuenta que puede consultar y de la que recibe información detallada anualmente. En el momento de la jubilación, la pensión se calcula directamente en base a lo acumulado en esa cuenta nocional.

Además de ser un ejercicio de transparencia, estas cuentas nocionales son clave para la tercera gran característica del sistema sueco. A partir de los 61 años, cualquier trabajador puede jubilarse sabiendo exactamente lo que va a cobrar. El resultado es la división entre lo acumulado en la cuenta y la esperanza de vida que se le estime. Así, percepción de la relación entre aportaciones y beneficios es mucho más clara.
 

Una pensión, dos componentes

Cada trabajador tiene derecho en Suecia a una pensión contributiva en caso de haber cotizado lo suficiente. Esta pensión única está formada por dos componentes: inkomstpension y premiepension. Además, existe un tipo de pensión no contributiva llamada garantipension y financiada vía impuestos que está destinada a aquellos que no han cotizado lo suficiente o cuya pensión es inferior a un determinado límite.

Cada año, un 18,5% del salario del trabajador se destina a su propia cuenta de pensiones. Un 16,5% se reserva para la inkomstpension y un 2% para la premiepension. Además, ambos componentes de la pensión están financiados por aportaciones de las empresas.

Se introdujo un componente premium para diversificar el riesgo y permitir que cada trabajador eligiese la rentabilidad y el riesgo de su fondo en función de su situación»

  • Inkomstpension. Se trata de un modelo de reparto más clásico, en el que las contribuciones al sistema financian las prestaciones y las aportaciones a la cuenta individual se revalorizan anualmente en función de los salarios. Eso sí, si se estima que el activo del sistema será inferior a su pasivo, esta revalorización se reduce.
    El dinero para esta inkomstpension es gestionado por cuatro fondos, conocidos como los Fjärde AP-fonden para maximizar los beneficios para el sistema de pensiones manteniendo el nivel de riesgo bajo.
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  • Premiepension. Se trata de un sistema de capitalización, financiado a nivel individual por trabajadores y empresas, en el que los trabajadores pueden también aportar a diferentes fondos de pensiones gestionados por entidades privadas. De acuerdo con el ministerio sueco, este componente premium se introdujo para diversificar el riesgo y permitir que cada trabajador elija, en parte, la rentabilidad y el riesgo de su fondo en función de su situación económica personal. Más del 90% de los trabajadores suecos está cubierto por estos planes de empleo.

Por último, la Agencia de Pensiones sueca envía, cada año, información sobre el estado de su pensión a cada trabajador. Es lo que se conoce como orange kuvertet (o sobre naranja) y en él se incluye el balance de la inkomstpension y la premiepension, la evolución de los fondos del plan de empleo durante el año, la pensión acumulada y un pronóstico de la cuantía correspondiente llegado el caso de jubilarse.
 

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