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Kakebo: ¿cómo puede un centenario método de ahorro japonés ayudarnos a planificar la jubilación?

Rectangules
18 de marzo de 2021

NUESTROS EXPERTOS:

Tiempo de lectura
4 minutos

Edición editorial:

Juan F.Samaniego

La tasa de ahorro de los hogares españoles se ha disparado en el último año. Los diferentes tipos de confinamiento utilizados para mantener la pandemia bajo control han reducido las opciones de gasto de los ciudadanos, lo que ha tenido un impacto directo en el ahorro, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. Sin embargo, esta no deja de ser una coyuntura puntual y es contraria a uno de los grandes mandamientos del ahorro: que este sea constante y planificado.

Existen muchas recetas para establecer un sistema ordenado, planificado y disciplinado, que incida realmente en la capacidad de ahorro de cada uno. En los últimos años, uno de los métodos que más relevancia ha ganado es el kakebo. Este sistema japonés es sencillo y útil y nos puede servir tanto para reforzar el ahorro inmediato como para planificar el ahorro a largo plazo, como el ahorro necesario para la jubilación.

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¿Qué es el método kakebo?

Para entender el origen del kakebo, tenemos que viajar al Japón del siglo XIX. Allí, Hani Motoko, hija de samuráis, se convirtió en una de las primeras mujeres periodistas del país. Desde el inicio de su carrera se mostró comprometida con los movimientos feministas que cobraban fuerza a finales del siglo. Así fue cómo, en 1908, acabaría fundando la revista Fujin no tomo (el nombre se traduce como la amiga de la mujer).

En las páginas de aquella revista se cubrían todo tipo de asuntos sociales, pero, sobre todo, se hablaba de la igualdad. Entre otras cosas, Hani Motoko popularizó un método de ahorro que ella misma había ideado, un sistema sencillo dirigido a mejorar la economía doméstica de las familias y a gestionar el escaso dinero que sobraba una vez se extraían los gastos fijos cada mes. Nacía, así, el método kakebo.

El kakebo funciona como un libro de cuentas básico en el que se reflejan los ingresos y gastos fijos mensuales y para el dinero restante se establecen una serie de objetivos de ahorro y gasto

Esta metodología de ahorro parte de la sencillez, la disciplina y la constancia. Funciona como un libro de cuentas básico, diseñado para el usuario doméstico, en el que se reflejan los ingresos y gastos fijos mensuales y para el dinero restante se establecen una serie de objetivos de ahorro y gasto. Entre ellos, puede estar, por ejemplo, el ahorro para un colchón financiero para imprevistos o el ahorro a largo plazo para la jubilación.

Las claves del kakebo

El método kakebo se ha actualizado con el paso del tiempo y tiene muchas variantes, pero sus claves siguen siendo las mismas que hace casi 120 años. A grandes rasgos, consiste en un registro minucioso y constante de los gastos, sea el alquiler o la compra de una barra de pan. Se basa, así, en desarrollar la fuerza de voluntad y la disciplina suficientes como para tener los gastos bajo control.

El método kakebo es adaptable a cualquier economía y se construye a partir de estos tres pasos:

  1. Anotar los ingresos mensuales. En este primer paso tenemos en cuenta el salario fijo más cualquier ingreso variable. En el supuesto de no tener un salario fijo (como en el caso de los trabajadores autónomos), lo más recomendable es hacer una media de los ingresos del último año y dividirlo entre 12 meses.
  2. Anotar los gastos fijos. Aquí debemos anotar todos los gastos que no son prescindibles. Esto variará entre personas y hogares, pero este apartado suele reflejar el alquiler o la cuota de la hipoteca, la factura de electricidad y agua o el teléfono e internet, entre otros aspectos.
  3. Qué hacer con el resto: los objetivos de ahorro. Si restamos los gastos fijos a los ingresos, obtendremos el dinero con el que podemos contar para el resto de gastos y el ahorro. Para gestionarlo, el kakebo propone establecer objetivos y metas, así como un presupuesto para cada apartado de gasto. Es decir, propone dividir ese dinero restante en diferentes montones: cuánto queremos ahorrar para imprevistos, cuánto para la jubilación, cuánto vamos a gastar en viajes o cuánto vamos a destinar a comer fuera. Podemos ser tan específicos como queramos.

El método kakebo permite tener un mayor control de las finanzas personales, nos otorga conocimiento sobre nuestros gastos y facilita el ahorro

Tradicionalmente, el kakebo se plasma en un cuaderno en el que debemos destinar una página para cada mes y una para cada semana. En la primera incluiremos la información resumida de las semanas. Además, se debe crear una sección para planificar gastos imprevistos y se debe reservar una página para un resumen anual. Hoy en día, existen diferentes versiones en papel y electrónicas, y todo esto se puede también plasmar en cualquier software de hoja de cálculo.

La importancia del método kakebo reside en la constancia, ya que requiere que anotemos todos los gastos de forma detallada y a medida que se producen. No valen cálculos a ojo ni aproximados. Lo fundamental es ir midiendo nuestros gastos para que estos no se descontrolen y poder mantener así los objetivos de ahorro. Esta medición minuciosa nos permite también modificar el plan de forma sencilla, si se producen cambios tanto en los ingresos como en los gastos.

A modo de resumen, el método kakebo es un libro de cuentas sencillo, ideado para el ámbito de la economía doméstica. Permite tener un mayor control de las finanzas personales, nos otorga conocimiento sobre nuestros gastos y facilita el ahorro. Entre sus contras débiles está la constancia y disciplina necesarias para llevar a cabo el control detallado de nuestros gastos.

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Edición editorial: Juan F.Samaniego

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