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¿Cuáles son las diferencias de invertir a corto, medio y largo plazo?

Rectangules
17 de noviembre de 2022

NUESTROS EXPERTOS:

Tiempo de lectura
5 minutos

Edición editorial:

Juan F.Samaniego

Con la inflación por las nubes, los ahorros de la cuenta corriente pierden valor cada día. Pero capear los efectos de la subida de los precios no es el único motivo para invertir. Sea cual sea la motivación, desde poder asumir la compra de una vivienda hasta planificar la jubilación en el futuro lejano, pasando por evitar la pérdida de valor de los ahorros, cada vez más personas deciden hacer algún tipo de inversión. Antes de dar el paso, sin embargo, las preguntas se acumulan.

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¿Dónde pongo mi dinero? ¿Qué pasa si lo necesito en algún momento? ¿Y hasta cuándo debo mantener la inversión? El llamado horizonte temporal es uno de los elementos más importantes a tener en cuenta antes de invertir. En función de si buscamos objetivos a corto, medio o largo plazo, será necesario seguir una estrategia de inversión diferente y nos enfrentaremos a riesgos y ventajas también diferentes.

 

¿Por qué es importante el horizonte temporal de una inversión?

Al igual que con cualquier otra compra, en la que es mejor no ser impulsivo para evitar imprevistos desagradables, invertir es un proceso que requiere de un análisis y una reflexión previos. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) aconseja seguir cuatro pasos a la hora de tomar una decisión de inversión: definir los objetivos de inversión, buscar un intermediario, elegir un producto y vigilar las inversiones.

El primero de estos pasos es quizá el más importante de todos. De acuerdo con la CNMV, definir el objetivo de ahorro implica, entre otras cosas, determinar el plazo de la inversión y el riesgo que se desea asumir, dos elementos estrechamente relacionados. “Es conveniente elegir un producto que sea adecuado para el horizonte de inversión que se tenga, sea corto, medio o largo plazo”, señala la autoridad reguladora. Este horizonte temporal es el periodo de tiempo en el que el inversionista necesita mantener su inversión; y es que no es lo mismo necesitar el dinero al cabo de un año que ahorrar con vistas a la jubilación.

El horizonte de tiempo es un elemento clave para saber cuánto riesgo se puede asumir con la inversión.

Es importante definir previamente el horizonte de tiempo por dos grandes razones. En primer lugar, es un elemento clave para saber cuánto riesgo se puede asumir con la inversión y para tener una aproximación más o menos realista de las ganancias que se pueden esperar. En segundo lugar, marca la línea de meta. La disciplina es esencial en el ahorro: si se busca rentabilidad, sea en el plazo que sea, será clave comprometerse con no retirar las inversiones antes de tiempo.

 

Invertir a corto plazo: mejor no asumir riesgos

Toda inversión inferior a un año se considera una inversión a corto plazo. El objetivo de este tipo de operaciones suele ser ahorrar para unas vacaciones o para tener un colchón de emergencia a buen recaudo. Este tipo de operaciones se caracteriza por una liquidez alta, es decir, el inversor tiene acceso casi inmediato a su dinero en caso de querer recuperarlo. Por otro lado, son operaciones seguras y de bajo riesgo. Aunque es cierto que se pueden asumir riesgos, no es recomendable a no ser que se cuente con mucha experiencia y conocimiento del mercado.

Si la liquidez y la seguridad son las ventajas, su gran contra está en la rentabilidad. Al no poder asumir mucho riesgo y al tener el dinero invertido durante poco tiempo, la rentabilidad de la inversión a corto plazo es bastante baja. Aun así, siempre son una buena opción para no tener el dinero estancado en la cuenta corriente mientras la inflación sigue restándole valor mes a mes.

 

Inversiones a medio plazo: entra en juego la estrategia

Cuando se habla de inversiones a medio plazo, se habla de operaciones financieras en las que el dinero invertido no se toca por un periodo de entre uno y cinco años. Son movimientos recomendados para ahorrar para un objetivo importante con un horizonte temporal cercano, como, por ejemplo, adquirir o dar la entrada de una nueva vivienda. Su gran ventaja es que, al trabajar con periodos de inversión más amplios, se puede asumir algo más de riesgo, aunque tampoco es recomendable exponerse demasiado.

En este sentido, las inversiones a medio plazo permiten ya la elaboración de una estrategia más compleja que combine diferentes tipos de activos, algunos con mayor riesgo que otros, en busca del equilibrio deseado entre riesgo y seguridad. Es importante tener también en cuenta que, mientras el dinero esté invertido (sea por el tiempo que sea), no se debe tocar, por lo que no son operaciones caracterizadas por su liquidez.

 

Inversiones a largo plazo: el papel del riesgo

Toda inversión que supera los cinco años se considera una operación a largo plazo. Son las opciones más recomendables para ir ahorrando poco a poco con la vista puesta en un objetivo lejano, ya que permiten que cualquier cantidad ahorrada con la suficiente regularidad se convierta en una suma importante en el futuro. Son el tipo de inversiones que manejan los planes de pensiones y otros instrumentos de ahorro para planificar la jubilación.

Cuanto más lejano sea el horizonte temporal en el que el inversor espera recuperar el dinero, mayor será el riesgo que este podrá asumir en sus operaciones.

Cuanto más lejano sea el horizonte temporal en el que el inversor espera recuperar el dinero, mayor será el riesgo que este podrá asumir en sus operaciones. Por ejemplo, si se busca recuperar la inversión al cabo de 20 años, no importará demasiado el riesgo asumido en los primeros años, ya que se dispondrá de mucho tiempo todavía para recuperar la inversión si se producen bajadas en el precio de los activos. La gran ventaja de asumir riesgos es la rentabilidad: invertir a largo plazo permite retornos muy superiores a los de la inversión a corto y medio plazo.

En las inversiones a largo plazo, además, entra en juego el interés compuesto. Este hace que los intereses obtenidos se vayan sumando gradualmente al capital invertido para generar todavía más intereses. Es decir, el interés compuesto hace que el capital inicial vaya creciendo gradualmente y de forma exponencial, ya que los intereses aumentan en cada periodo. En este artículo te explicamos cómo funciona con más detalle.

En resumen, en función del horizonte temporal, la estrategia de inversión será diferente. Cuanto más rápido queramos recuperar el dinero, menos riesgos podremos asumir y menos rentabilidad podremos esperar, aunque ganaremos en seguridad y liquidez. Cuanto mayor sea el plazo de inversión, los riesgos asumibles también serán más altos. A cambio, obtendremos mayor rentabilidad.

 

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