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Cuatro grandes consejos para ahorrar por objetivos

Rectangules
18 de octubre de 2022

NUESTROS EXPERTOS:

Tiempo de lectura
5 minutos

Edición editorial:

Juan F.Samaniego

A las puertas del invierno, la calefacción se ha averiado, ¿de dónde sacamos el dinero para arreglarla? Nos haría falta cambiar de coche para tener más espacio, ¿pero cómo ahorrar para no tener que endeudarse en exceso? La gran mayoría de los españoles se enfrenta a este tipo de preguntas en su día a día. Los objetivos pueden ser muy diferentes (en función de nuestro nivel de vida y nuestras expectativas), pero la cuestión de fondo es siempre la misma: ¿cómo podemos ahorrar?

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De acuerdo con la última Encuesta de Competencias Financieras del Banco de España, siete de cada 10 españoles le da una importancia alta al ahorro, aunque más de la mitad reconoce su impaciencia a la hora de esperar rendimientos a largo plazo. Así, las formas más habituales de ahorro son en metálico y en cuentas corrientes, seguidas de cuentas de ahorro a largo plazo y planes de pensiones individuales.

En cuanto a las cantidades ahorradas, el Instituto Nacional de Estadística estimaba que la tasa de ahorro de los hogares españoles era del 16,1 % de su renta disponible a finales del segundo trimestre de este año. A su vez, la tasa de inversión de los hogares, eliminados los efectos estacionales, era del 7 % de su renta disponible. Pero, volvamos al principio, ¿cómo podemos mejorar nuestros hábitos de ahorro y conseguir los objetivos que nos proponemos?

 

Motivos para ahorrar: la importancia de ser previsor

En función de los ingresos, las necesidades y el nivel de vida de cada familia, los objetivos concretos de ahorro variarán en gran medida. Sin embargo, los motivos de base son casi siempre los mismos. De acuerdo con el plan de educación financiera del Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), estos motivos pueden clasificarse en tres grandes grupos:

Tranquilidad. No tener deudas que nos agobien, contar con un colchón económico para gastos imprevistos o planificar la estabilidad financiera a largo plazo son fuentes de tranquilidad.

Previsión. Por mucho que intentemos mantener el control, la vida está llena de imprevistos. Desde situaciones graves como la pérdida de trabajo o un accidente hasta averías en el coche o un gasto inesperado, los imprevistos se afrontan mejor con la seguridad de haber sido previsores y contar con un fondo o colchón de emergencia.

Alcanzar objetivos. Comprar un coche o una vivienda, hacer un viaje durante las vacaciones, pagar los estudios de los hijos o ahorrar para la jubilación. Los objetivos económicos a corto, medio y largo plazo son muy variados. Los buenos hábitos de ahorro nos ayudan a conseguirlos.

 

Cuatro consejos para ahorrar por objetivos

El ahorro es, sobre todo, una cuestión de disciplina. Lo más importante es establecer una rutina que permita, dentro de las posibilidades de cada uno, apartar una pequeña cantidad al mes. Poco a poco, lo que era pequeño acabará creciendo. Además, es importante tener cierta flexibilidad con uno mismo. No se trata de todo o nada: o cumplimos el objetivo o ya no ahorramos. Ahorrar va de establecer un hábito y una rutina, pero si un mes no se alcanzan los objetivos, no se acaba el mundo. De acuerdo con el Banco de España y la CNMV, estos son los pasos a seguir para ahorrar por objetivos.

 

Conocer el estado de la economía familiar nos ayudará a fijar objetivos y a saber cuánto dinero podemos ahorrar cada mes.

 

1. Analizar la economía doméstica

Lo primero es saber en qué situación económica nos encontramos. Si llegamos bien a fin de mes, durante cuánto tiempo podríamos subsistir sin ingresos o hasta qué punto podríamos hacer frente a una emergencia. Conocer el estado de la economía familiar nos ayudará a fijar objetivos (puede que lo primero sea crear un colchón para imprevistos antes que pensar en un viaje) y a saber cuánto dinero podemos ahorrar cada mes.

 

2. ¿Cuánto podemos ahorrar?

Otro factor importante del ahorro es conocer la cantidad que podremos apartar mes a mes. Esta dependerá de las cargas y las necesidades de cada uno, así como de los ingresos. Una norma muy usada es la regla 50-30-20, diseñada por Elizabeth Warren, catedrática de derecho especializada en insolvencia, a principios de siglo. Esta establece que, de media, el 50 % de los ingresos familiares deben destinarse a cubrir las necesidades (vivienda, alimentación, suministros, etc.), un 30 % a gastos personales (comer fuera, actividades deportivas, viajes) y un 20 % al ahorro.

Evidentemente, esta regla no puede ser seguida a rajatabla por todo el mundo. Para muchas familias, la mitad de los ingresos no es suficiente para cubrir las necesidades básicas. En ese caso, lo más indicado será calcular cuánto dinero nos sobra una vez cubiertos los gastos esenciales y destinar al ahorro cerca de la mitad de dicha cantidad.

 

Si lo que buscamos es ahorrar de cara a la jubilación, es fundamental utilizar algún instrumento a largo plazo que garantice la rentabilidad de los ahorros, como los planes de pensiones.

 

3. Dónde guardar los ahorros

En función de los objetivos, es también importante pensar dónde guardar los ahorros. Si lo que buscamos es crear un colchón de emergencia, la clave es tenerlo a mano y disponible para cuando se produzca el imprevisto. Pero si lo que buscamos es ahorrar de cara a la jubilación, es fundamental utilizar algún instrumento a largo plazo que garantice la rentabilidad de los ahorros, como los planes de pensiones.

 

4. Fijar los objetivos

Tal como hemos visto, la práctica efectiva del ahorro tiene mucho de análisis y reflexión con la intención de crear objetivos que sean asequibles y puedan convertirse en un hábito. Así, según el documento del Banco de España y la CNMV, para fijar objetivos de ahorro lo primero es reflexionar sobre lo que realmente se necesita y hacer un listado. Dado que será difícil cumplirlos todos a la vez, el siguiente paso será identificar aquellos que sean más importantes para la economía de cada uno. Con el objetivo en mente, será más fácil mantener la motivación. Estos son algunos de los objetivos más habituales:

Aumentar el capital ahorrado. Es el más evidente y debe ser prioritario si no tenemos un colchón para imprevistos. Estar sin ningún tipo de ahorro es estar desprotegido.
Controlar los gastos. La disciplina de ahorro también sirve para racionalizar los gastos, ver dónde podemos recortar y poder llegar sin agobio a final de mes.
Disminuir las deudas. Si tenemos deudas, el objetivo de ahorro puede ser reducirlas o, incluso, eliminarlas por completo. Cualquier retraso en el pago de una deuda puede agravar la situación económica.

Preparar el futuro. Los grandes objetivos a medio y largo plazo son también motivos importantes para ahorrar. Comprar una casa o contar con el capital para pagar la entrada, asegurar que nuestros hijos puedan cursar estudios superiores o proteger nuestro nivel de vida tras la jubilación son otros de los objetivos de ahorro más habituales.
En definitiva, el ahorro por objetivos aportará tranquilidad y capacidad de resistencia financiera ante imprevistos y multiplicará las opciones de mejorar la situación financiera doméstica a medio y largo plazo.

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