COVID-19: cómo ahorrar para la jubilación en momentos de incertidumbre económica

COVID-19: cómo ahorrar para la jubilación en momentos de incertidumbre económica

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La pandemia causada por el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) está llevando al límite los sistemas de salud de muchos países. Y las medidas adoptadas para contener la enfermedad han tenido un fuerte impacto en las economías de todo el planeta. Estos días, son muchos los ahorradores y los inversores los que se preguntan qué hacer con sus planes de pensiones en un momento de semejante incertidumbre económica.

La caída de las bolsas ha sido abultada en las últimas semanas. Para muestra, la evolución del IBEX 35, que marcó mínimos con los 6.100 puntos el 16 de marzo, dos días después de la declaración del estado de alarma en España (4.000 puntos menos que un mes antes). Desde entonces, se ha recuperado ligeramente, pero la incertidumbre y la inestabilidad siguen marcando su futuro.

Todos los mercados financieros se han visto seriamente afectados por la pandemia de COVID-19; y los bancos centrales, como el BCE o la Reserva Federal de Estados Unidos, han intervenido con medidas encaminadas a garantizar la liquidez y minimizar los impactos negativos de esta crisis. En este contexto, ¿qué pasa con el ahorro para la jubilación?


Las ventajas de la planificación a largo plazo

El ahorro para la jubilación marca un objetivo a largo plazo. Es decir, en la mayoría de los casos, los ahorradores no esperan disfrutar del dinero invertido hasta dentro de muchos años. Esto permite, por un lado, adoptar diferentes niveles de riesgo en función del perfil y el momento vital de cada ahorrar y lograr diferentes rentabilidades.

El ahorro a largo plazo permite esquivar crisis como la actual. Las pérdidas que se registran hoy se corregirán en el futuro.

Por otro lado, y esto es importante destacarlo en la coyuntura actual, el ahorro a largo plazo permite esquivar crisis como la actual. Las pérdidas que se registran hoy se corregirán en el futuro, ya que los mercados tienden siempre a normalizarse. Por eso es importante, en el caso de que el objetivo de ahorro esté todavía lejano en el tiempo, no fijarse en las fluctuaciones diarias, sino en la rentabilidad a largo plazo.

De esta manera, y en situaciones como la actual, se abren diferentes escenarios en función de la situación de liquidez de cada ahorrador y de si ya se están percibiendo rentas del plan por haberse jubilado.


Supuesto uno: necesidad de liquidez

Los planes de pensiones no son instrumentos que puedan rescatarse en cualquier momento. Sin embargo, ante el impacto que ha tenido el estado de emergencia en el empleo y las rentas, el Gobierno, mediante el Real Decreto 11/2020 de 31 de marzo, ha habilitado un nuevo supuesto extraordinario de liquidez. Todas aquellas personas que hayan sufrido merma de ingresos como consecuencia de la emergencia sanitaria del COVID-19 podrán rescatar parte de sus planes de pensiones.

Así, en función de la situación familiar y profesional de cada uno es posible que sea necesario disponer de más o menos liquidez, es decir, dinero para poder cubrir los gastos diarios. Para ello, será necesario planificar y prever cuánta liquidez va a ser necesaria y cómo vamos a conseguirla. Existen otros instrumentos de ahorro y no siempre será necesario acceder al dinero ahorrado en los planes de pensiones.

Siempre hay que tener en cuenta que un plan de pensiones bien construido nos asegura la rentabilidad a largo plazo, por lo que es importante no tocarlo y seguir aportando con regularidad, siempre que la situación de cada uno lo permite.


Supuesto dos: situación económica estable

Muchos trabajadores y empresarios han logrado proseguir con su actividad a pesar del estado de alarma y no han visto mermada su fuente de ingresos. Sin embargo, a pesar de disfrutar de una situación económica más estable, la elevada volatilidad de los mercados estas semanas puede sembrar dudas sobre la rentabilidad de los planes de pensiones.

Si decidimos retirarnos a posiciones de inversión más conservadoras, es probable que nos perdamos los beneficios de las recuperaciones rápidas de los mercados financieros.

En línea con lo señalado en el supuesto anterior, la rentabilidad de estos productos es a largo plazo. Es decir, cualquier acción que vayamos a tomar ahora puede entrañar riesgos en el futuro. Por ejemplo, si decidimos retirarnos a posiciones de inversión más conservadoras por miedo a una caída, es probable que nos perdamos los beneficios del efecto de recuperaciones rápidas de los mercados financieros que pudieran llegar en los próximos meses.

Dado que los planes de pensiones basan su fortaleza, precisamente, en la rentabilidad media de los mercados, lo mejor es no tocar nada si no es estrictamente necesario. Aquí, por ejemplo, podemos observar la evolución a largo plazo del índice S&P 500. Si nos hubiésemos retirado a posiciones más conservadoras después de la crisis de 2008, nos habríamos perdido parte de la recuperación posterior.


Supuesto tres: percibiendo rentas

Una vez alcanzada la edad de jubilación, se empiezan a percibir los beneficios del ahorro. Muchos jubilados optan por un plan de cobro vía rentas, mediante el que se percibe una mensualidad acordada y el grueso del ahorro continúa invertido con un perfil de riesgo bajo. En este caso, a pesar de las caídas que se han registrado estos días, la mejor opción es no retirar el capital (aunque puede hacerse si es necesario).

Hay que tener en cuenta que las pérdidas no se materializan a no ser que el ahorro se convierta en liquidez. Es decir, si mantenemos el capital invertido, no importa que hoy se sufran pérdidas si mañana se van a recuperar. Por ello, lo más recomendable en este último caso es no tocar el capital y, de hacerlo, retirar solo la parte imprescindible para hacer frente a imprevistos.

En definitiva, a nivel financiero, la crisis de la COVID-19 no es diferente a otras crisis. Los mercados se vuelven más volátiles de lo habitual, pero seguirán tendiendo a normalizarse en el tiempo. Así que, a no ser que sea indispensable acceder a liquidez, la disciplina de ahorro debe seguir manteniéndose.


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