La gestión empresarial en la era #MeToo: ¿Qué ha cambiado y qué soluciones aseguradoras existen?

La gestión empresarial en la era #MeToo: ¿Qué ha cambiado y qué soluciones aseguradoras existen?

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Un año después del escándalo de las acusaciones contra Harvey Weinstein en Estados Unidos por acoso y abusos sexuales, que puso en marcha el ahora internacionalmente conocido movimiento #MeToo, estamos presenciando un incremento muy llamativo de investigaciones y reclamaciones relacionadas con esta materia.

El último caso conocido por la prensa ha sido el de Nike, este mismo otoño: tres accionistas han presentado una “demanda derivativa” (derivative action) ante un tribunal estatal en Oregón contra el consejo de administración, alegando que los acusados ​​no cumplieron con sus obligaciones de supervisión y permitiendo que se instalase en la compañía una “cultura tóxica” de acoso sexual y “mobbing”.

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Este tipo de riesgo, denominado en la terminología de seguros como “prácticas de empleo indebidas”, tiene dos vertientes: por un lado la responsabilidad de la propia empresa, que tiene la obligación de proteger a sus empleados. Y por la otra, la responsabilidad que emana del deber de vigilancia del consejo de administración.

A ello se suman, además, nuevas tendencias y exigencias en lo que a cultura empresarial se refiere: derecho a la privacidad en el trabajo, igualdad salarial y tratamiento de datos son ejemplos de ello. Y no solo en los Estados Unidos, sino también en Europa debido a un contexto de globalización de las empresas y su cultura corporativa, de movimientos sociales virales y de la evolución de las legislaciones de los países que se van adaptando a nuevas realidades y necesidades.

 

La “era del #MeToo” aumenta las posibles reclamaciones por prácticas de empleo indebidas

Por eso, en esta aún incipiente “era del #MeToo”, las posibles reclamaciones por prácticas de empleo indebidas, además de tener un impacto en el balance de la empresa y afectar a su imagen pública, contribuyen a concienciar a los administradores y directivos de que la gestión empresarial se está convirtiendo cada vez más en una “profesión de riesgo”. Desde accionistas, reguladores, clientes o empleados, prácticamente cualquier tercero que se  pueda ver afectado por una gestión empresarial supuestamente negligente, aunque sea indirectamente, puede pedir responsabilidades a la empresa y sus gestores.

Y, como decimos, la realidad demuestra que este hecho no es meramente teórico. Por ello, dada la relevancia que este asunto tiene para nuestros clientes en particular y el sector asegurador en general, la última edición del informe FINEX Observer de Willis Towers Watson ha dado un enfoque especial a esta materia, con ejemplos específicos de nuevas regulaciones que afectan directamente a la gestión empresarial. Dos de ellos que queremos mencionar son ejemplos de países de la Unión Europea, y que tarde o temprano influirán en iniciativas similares en nuestro país.

 

Nuevas regulaciones que afectan a la gestión empresarial

 

Desde accionistas, reguladores, clientes o empleados, prácticamente cualquier tercero que se pueda ver afectado por una gestión empresarial supuestamente negligente, aunque sea indirectamente, puede pedir responsabilidades a la empresa y sus gestores.

Francia

A partir del 1 de enero 2019, se otorgará un plazo de tres años a aquellas empresas con diferencias salariales entre hombres y mujeres por el mismo trabajo, para alcanzar la igualdad efectiva. En caso de incumplirlo, dichas empresas recibirán multas equivalentes al 1% de su facturación.

 

Alemania

En la misma línea, en Alemania ha entrado en vigor en 2018 la denominada “ley para el fomento de la transparencia en las estructuras salariales”, para que las trabajadoras alemanas puedan conocer el sueldo de sus compañeros varones que realicen el mismo trabajo y denunciar aquellas diferencias injustificadas.

 

España

Aún en una fase previa, pero ya se ha anunciado que el Congreso tramitará una ley de igualdad laboral que obligaría a incluir una cuota femenina en los órganos de decisión de las empresas, y que prevé multas con cuantías de entre 60 y 50.000 euros a las compañías que no concilien o que extingan un contrato durante el embarazo de una empleada, entre otras situaciones.

Aun así, a día de hoy, la exposición más elevada para las empresas españolas con huella internacional está en los Estados Unidos, variando incluso entre los distintos estados. Una de las principales razones la encontramos en la “Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo” (EEOC por sus siglas en inglés). Se trata de una agencia federal del Gobierno de Estados Unidos que pretende hacer cumplir las leyes contra la discriminación en el trabajo. La EEOC investiga denuncias de discriminación basadas en la raza, color, origen, religión, sexo, edad, discapacidad e información genética de un individuo, y sólo en el año 2016 la probabilidad para las empresas estadounidenses de recibir una reclamación por este organismo alcanzaba el 10,5%.

Este entorno, qué duda cabe, ha contribuido de forma significativa a que sea precisamente en Estados Unidos donde más ha crecido la práctica de contratar pólizas de seguro específicas de Prácticas de Empleo; un “nicho” asegurador para el que se estima un valor de 2.100 millones de dólares en el 2016.

 

¿Cuáles son las previsiones para España en temas de gestión empresarial?

Las pólizas de Responsabilidad Civil de Administradores y Directivos, conocidas por sus siglas en inglés D&O (Directors and Officers), tienen como objetivo proteger principalmente al patrimonio del equipo directivo de la empresa. Dentro de este concepto más general, las pólizas de D&O cuentan en su práctica totalidad con una cobertura específica que protege a Administradores y Directivos en caso de reclamaciones por prácticas de empleo.

En España, ya se ha anunciado que el Congreso tramitará una ley de igualdad laboral que obligaría a incluir una cuota femenina en los órganos de decisión de las empresas, y que prevé multas con cuantías de entre 60 y 50.000 euros a las compañías.

Es importante destacar que, de manera teórica, en la póliza de D&O no estarían cubiertas las reclamaciones contra la propia compañía (que suelen ser las más frecuentes en este tipo de casuística). Por ello, para dotar a la empresa de protección separada y específica, es posible contratar pólizas “stand alone” de Prácticas de Empleo similares a las disponibles en Estados Unidos. A día de hoy, sin embargo, en España es un producto mucho menos conocido; en parte debido a una particularidad del mercado español de D&O por la que, desde hace unos años, se está ofreciendo cobertura a la entidad por prácticas de empleo indebidas dentro de la póliza. En este contexto, la aparente necesidad de contratar una póliza separada se ha diluido.

Sin embargo, a la vista de la evolución reciente y nuevos riesgos que están apareciendo en materia de prácticas de empleo, esperamos que se invierta este proceso, fundamentalmente por un motivo: si se cubre a la compañía en una póliza inicialmente pensada para proteger a personas físicas (administradores y directivos) y ambas figuras comparten el mismo límite. Así, en caso de siniestro esta confusión de coberturas a persona jurídica y física puede fácilmente crear un conflicto de intereses y perjudicar a los asegurados, pudiendo en último término incluso quedarse sin protección para la parte más indefensa, la persona física.

Por todo ello, recomendamos a nuestros clientes revisar su exposición y protección conjuntamente con nosotros. Desde Willis Towers Watson ponemos a su disposición todos nuestros recursos para ayudarles a diseñar y optimizar su programa de seguros, así como también su gestión empresarial.

 

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