Los riesgos para el seguro de D&O en 2020: cinco tendencias clave

Los riesgos para el seguro de D&O en 2020: cinco tendencias clave

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El panorama de los riesgos está cambiando para las organizaciones cotizadas y no cotizadas, sea cual sea su sector de negocios. Nuevos elementos inexistentes en el pasado están ganando relevancia, mientras las nuevas tecnologías de análisis permiten anticipar y prevenir los riesgos con un nivel de detalle antes imposible.

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Los cargos de responsabilidad en las empresas, los administradores y los directivos (D&O, por sus siglas en inglés), están bajo un escrutinio constante. Por eso, en este panorama de riesgos cambiante, existen cinco grandes tendencias a las que los directivos deberían prestar más atención durante 2020; tendencias que recoge la publicación Strategic Risk en este artículo.
 

Seguro de D&O en 2020

 

1. El impacto de las malas noticias va en aumento

La información negativa publicada alrededor de una organización en un medio de comunicación o en las redes sociales tiene un impacto directo en la actividad empresarial, ya sea debido a investigaciones y posibles sanciones o a una caída en los precios de las acciones o en las ventas. Los fallos de productos, los desastres causados por la empresa (como contaminación medioambiental o incendios) y los problemas con la ciberseguridad están entre los eventos que peor prensa generan para una organización y su marca.

A esto se añade un problema nuevo con el que las empresas tienen que lidiar, y es que hoy en día las noticias vuelan a través de las redes sociales sin importar su veracidad.

En cuanto a la litigiosidad de hechos relacionados con la privacidad y los datos personales, esta se ha tenido un fuerte incremento en el 2019 a raíz de la entrada en vigor del Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea. Una tendencia que, podemos pronosticar, seguirá en aumento en 2020.

Ha aumentado el número de litigios en relación con el cambio climático, un número importante de los cuales está relacionado con empresas que no se han adaptado a las nuevas condiciones climáticas»

En todo caso, cualquier evento (interno o externo) que genere una imagen negativa alrededor de una organización supone un riesgo importante para su actividad, lo que puede inducir a reclamaciones contra el equipo gestor de ésta.
 

2. El cambio climático y los litigios del futuro

Los riesgos derivados del cambio climático son reales e irán a más a medida que los fenómenos meteorológicos extremos (huracanes, sequías, inundaciones…) se vuelvan más recurrentes. Las empresas de todos los sectores tendrán que lidiar con ellos y, sobre todo, deben adaptarse ya para que su actividad no se vea interrumpida y no se causen perjuicios a usuarios y clientes.

En los últimos años ha crecido el número de litigios y casos presentados en relación con el medioambiente, sumándose a ello casos relacionados con el cambio climático. Se espera que en los próximos años vayan en aumento, especialmente cuando hablamos de sectores más expuestos como minería, petróleo, aviación, pero también aquellos que faciliten su actividad, como banca y seguros. La clave estará en si una empresa haya o no adoptado políticas de responsabilidad medioambiental, social y de buen gobierno.
 

3. Aumento de las demandas colectivas de inversores y accionistas

Los entornos normativos están evolucionando en muchas jurisdicciones y esto está coincidiendo con un aumento de las demandas colectivas por parte de accionistas e inversores, una tendencia nueva pero particularmente fuerte en Europa. También en Estados Unidos el número de este tipo de acciones se ha duplicado prácticamente con respecto a los últimos años, aun siendo un país donde históricamente se han tenido un nivel alto de las class actions. De hecho, el año 2018 ha sido – con 217 casos – el año con mayor número de estos litigios en los Estados Unidos de los últimos 20 años, parcialmente debido a recientes fallos del Tribunal Supremo.

La creciente competencia, el aumento en el número de demandas y la mayor gravedad de las reclamaciones lleva a cuestionarse la rentabilidad futuro de los seguros D&O»

 

4. La inestabilidad política y la insolvencia

La inestabilidad financiera y política, fruto de factores internos y externos, tiene importantes riesgos para la continuidad de las empresas. Por un lado, durante 2018 y 2019, se ha detectado un aumento de negocios que se declaran insolventes en algunos territorios y, en particular, en China (más de un 60% de aumento). Se espera que la cifra se mantenga elevada durante 2020 y el riesgo se mantenga elevado para administradores y directivos.

Por otro lado, la inestabilidad política ha continuado aumentando en 2019 y nada parece indicar que la situación vaya a cambiar en 2020. El Brexit será finalmente efectivo y traerá consecuencias económicas importantes y las guerras comerciales y de divisas seguirán teniendo un fuerte impacto en la cuenta de resultados de las compañías.
 

5. La financiación de litigios impulsa las tendencias anteriores

La financiación de litigios se ha convertido en un nuevo tipo de inversión, atrayendo capital de inversores que buscan altas tasas de retorno. Este tipo de actividad financiera abarata el coste del litigio para los demandantes y, como tal, impulsa el resto de tendencias expuestas con anterioridad.

De momento, el grueso de la actividad de financiación de litigios se concentra en Estados Unidos, Australia y Reino Unido, pero muchos de los financiadores se empiezan a establecer también en Europa y se espera que aumenten su presencia en la India y Oriente Medio durante 2020.

Ante este panorama, los seguros D&O, pólizas específicas para administradores y directivos que sirven de barrera de protección, se enfrentan a un futuro complicado. La creciente competencia, el aumento en el número de demandas y la mayor gravedad de las reclamaciones lleva a cuestionarse la rentabilidad futuro de los seguros D&O.
 

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