Cómo identificar y gestionar los riesgos en las infraestructuras antiguas

Cómo identificar y gestionar los riesgos en las infraestructuras antiguas

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En abril de 2001, se desplomaba en Portugal un puente sobre el río Duero dejando más de 70 víctimas mortales. Era un viaducto viejo y en mal estado. Por desgracia, la historia está llena de colapsos de infraestructuras, como el puente de Tacoma Narrows, en Estados Unidos, o el puente Morandi, en Génova, el pasado verano. Los puentes, los túneles y las carreteras, aunque estén bien planificados, envejecen y se deterioran. Y gestionar los riesgos derivados de estas infraestructuras antiguas es importante.

 

El riesgo se dispara con el tiempo

A lo largo de la vida de una infraestructura, el nivel y el tipo riesgo va cambiando. Al principio, el riesgo es bajo y se deriva, prácticamente, de fallos en el diseño. Durante su vida útil, los riesgos derivados del uso y el desgaste son subsanables mediante una buena planificación de la inspección y el mantenimiento. A medida que la vida útil de la infraestructura se acerca a su fin, se disparan los riesgos derivados de la degradación de los materiales y las estructuras.

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De acuerdo con el informe de Willis Towers Watson Ageing Infrastructure: More than a bump in the road, el grueso de las infraestructuras de las economías desarrolladas supera los 40 años de edad. Por ejemplo, uno de cada nueve puentes en Estados Unidos tiene deficiencias estructurales. Y los incidentes relacionados con las infraestructuras antiguas han aumentado en los últimos años.

Además, la mayor parte de los puentes y túneles fueron construidos para un mundo diferente al de hoy. Un mundo en el que había mucha menos presión de tráfico, vehículos más ligeros y, por lo tanto, las estructuras sufrían menos desgaste. “No solo el desgaste afecta la idoneidad de las infraestructuras antiguas. Las necesidades cambiantes crean tensiones que pueden no haberse considerado cuando se diseñaron y construyeron originalmente”, señala el informe.

 

La compleja cadena del riesgo en las infraestructuras antiguas

Programar el correcto mantenimiento de las infraestructuras conlleva también sus propios riesgos, sobre todo, asociados al presupuesto. Muchos proyectos son tan importantes que se escapan de las capacidades del sector público y requieren la participación de varios actores bajo lo que se conoce como alianzas público-privadas o PPP, por sus siglas en inglés.

“Pocos riesgos son tan complejos como los de los grandes proyectos de infraestructuras, donde la escala, la vida útil y la complejidad contractual se combinan con los desafíos de mantener el servicio de forma constante”, indica el informe de Willis Towers Watson. Así, estos son los riesgos y consideraciones a tener en cuenta.

  • Riesgos contractuales. Una de las características de las PPP y de los proyectos de infraestructuras es la presencia de múltiples actores. Esto tiene como consecuencia una gran diversidad de marcos contractuales, técnicos y legislativos. Entender y transferir el riesgo de cada una de las partes es clave para el éxito del proyecto.

Los riesgos derivados de la infraestructura antigua no deben desestimarse, por mucho que el foco del contratista esté en la nueva construcción

  • Riesgos del fin de un activo. Operar y administrar los activos que van a ser reemplazados puede formar parte del contrato de construcción de una nueva infraestructura. Es decir, quien va a hacer un nuevo aeropuerto, puede tener que encargarse de mantener y cerrar el aeropuerto antiguo cuando llegue el momento.
    Los riesgos derivados de la infraestructura antigua no deben desestimarse, por mucho que el foco del contratista esté en la nueva construcción. Un enfoque de riesgos preciso asegura el control de gastos de mantenimiento durante la vida útil de la infraestructura antigua.
  • Riesgos a largo plazo. Los contratos de construcción y operación de infraestructuras se prolongan en el tiempo. A veces incluso por encima de los 25 años. Contar con una previsión del riesgo a largo plazo es importante para garantizar que haya suficiente financiamiento para el mantenimiento de la infraestructura.
  • Obligaciones de entrega. Es esencial que todos los actores involucrados tengan claras las obligaciones en el momento de la entrega de la infraestructura. Definir y delimitar obligaciones y responsabilidades es esencial para reducir los riesgos.
  • Separación entre propiedad y operación. Se puede ser propietario de un activo y tener poco que ver en su operación diaria. O se puede operar una infraestructura en nombre de un tercero. De nuevo, es clave que propietario y operador entiendan quién es responsable de qué, sobre todo si algo sale mal.

 

Ingeniería de riesgos

Sea cual sea el rol de la organización en el proyecto, gestionar todos estos riesgos es una tarea complicada. Para ello, es necesario establecer claramente los riesgos, revisar los activos, analizar los lugares de emplazamiento y aplicar modelos predictivos para reducir imprevistos. Es lo que se conoce como ingeniería de riesgos. Además, a nivel asegurador, una presentación bien estructurada de los riesgos reales puede conllevar pólizas más ajustadas a la realidad y primas más reducidas.

El plan de mantenimiento de la infraestructura es un documento crítico, tanto para asegurar el buen funcionamiento de la misma como para proteger a la organización frente a riesgos y costes inesperados.

El trabajo de los ingenieros de riesgos se centra en validar las competencias de todas las organizaciones involucradas en el proyecto, analizar la cadena de suministro, estudiar los riesgos a largo plazo y las obligaciones contractuales, y prever los gastos y los fondos disponibles, así como las obligaciones de mantenimiento. De hecho, el plan de mantenimiento de la infraestructura es un documento crítico, tanto para asegurar el buen funcionamiento de la misma como para proteger a la organización frente a riesgos y costes inesperados.

El mantenimiento debe planearse de forma realista y en base a los riesgos reales, asegurando que existen y existirán fondos suficientes para ello. Además, una vez que esté redactado, es importante asegurar su cumplimiento. La ingeniería de riesgos contribuye a implementar los procesos apropiados de auditoría, vigilancia y gobierno y establecer los estándares adecuados para que ese mantenimiento se lleve a cabo.

“El riesgo se reduce cuando la infraestructura se diseña teniendo en cuenta la inspección y el mantenimiento. La legislación actual cubre los nuevos proyectos, pero es posible que los activos antiguos no se hayan diseñado con el mismo nivel de previsión. Es esencial comprender cómo afectará esto a las actividades de inspección y mantenimiento, y los fondos necesarios para lograrlo”, concluye el informe de Willis Towers Watson.

 

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