¿Es posible proteger la continuidad del negocio frente a crisis imprevistas como la del coronavirus?

¿Es posible proteger la continuidad del negocio frente a crisis imprevistas como la del coronavirus?

publicado en: Gestión de riesgos | 0
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126.000 infectados, 4.600 muertos y más de 68.000 curados en todo el mundo. En España, hay ya 2.200 casos confirmados y 55 muertes registradas. Los números que deja a su paso el SARS-CoV-2, más conocido como coronavirus de Wuhan, han hecho saltar varias alarmas, a pesar de que las autoridades sanitarias insisten en que no hay motivos para el pánico. Sin embargo, la crisis que ha desatado la epidemia sí amenaza con dejar tocada la economía mundial.

Los riesgos de pandemia se incluyen habitualmente en los mapas de riesgos que se elaboran para las empresas. Son riesgos de baja probabilidad, pero de alto impacto, cuyo control no suele ser exhaustivo. Es decir, se trata de riesgos latentes que suelen olvidarse, pero tienen la capacidad de dañar seriamente el negocio si no tomamos medidas para proteger su continuidad.


Una pandemia no es un cisne negro

El economista libanés Nassim Nicholas Taleb publicó, en 2007, un libro que ha dado mucho que hablar desde entonces. En sus páginas presentaba la teoría del cisne negro, eventos que ocurren por sorpresa, aparentemente aleatorios, impredecibles para los analistas y que acaban teniendo un gran impacto y repercusiones trascendentales. Sin embargo, las pandemias no son cisnes negros en el sentido estricto.

Puede que sus consecuencias finales sean difícilmente mensurables, pero son eventos conocidos, cuyos riesgos pueden anticiparse y para los que se puede estar preparado. Es la elevada tasa de contagios de una enfermedad, en este caso la conocida como COVID-19, la que marca el riesgo de epidemia global. Hablar de pandemia no es hablar de mortalidad o peligrosidad para las personas, sino de riesgos particulares para los sistemas de salud que pueden no estar preparados para acoger el incremento de enfermos en diversos puntos al mismo tiempo.

Las empresas pueden dotarse de sistemas de gestión de continuidad de negocio que contribuyen de forma muy efectiva a resistir los impactos de este tipo de acontecimientos.

A nivel negocio, por lo tanto, la crisis del coronavirus no es un cisne negro. Las empresas pueden prepararse para estos acontecimientos y disponer de planes de gestión de crisis y de estudios profundos de la cadena de suministro propia y de la de proveedores y clientes. En definitiva, pueden dotarse de sistemas de gestión de continuidad de negocio que contribuyen de forma muy efectiva a resistir los impactos de este tipo de acontecimientos.

Además, en opinión de los expertos en gestión de riesgos de Willis Towers Watson, este tipo de eventos tenderá a ser cada vez más frecuentes en un mundo global. Por ello, los modelos predictivos y analíticos existentes deben incorporar a su actividad común, la elaboración de datos al respecto en colaboración con las autoridades sanitarias y con instituciones como la Organización Mundial de la Salud, quienes aportan mucha información que no siempre se valora convenientemente.


La continuidad del negocio frente al coronavirus

El teletrabajo forzado, la interrupción de la cadena de suministros internacionales por culpa de las cuarentenas, la falta de stock para abastecer un pico de demanda… Todas son situaciones reales que han afectado a algunos sectores desde que surgió el brote de coronavirus en la ciudad china de Wuhan a finales de 2019. Sin embargo, estas situaciones no ha tenido el mismo impacto en todas las empresas.

Las organizaciones preparadas para este tipo de eventos, que cuentan con protocolos de gestión de crisis y comunicación o planes de contingencia específicos, han demostrado que puede mantenerse la operatividad en estas situaciones. La improvisación ante las crisis imprevistas es el gran riesgo para la continuidad del negocio.

Mediante el análisis de riesgo y la consultoría para la gestión de crisis y de comunicación, es posible generar sistemas completos de gestión de continuidad de negocio.

El mercado asegurador tradicional no está preparado para dar una respuesta adecuada a estas situaciones, pero eso no significa que no existan soluciones efectivas. Ante panoramas como el que ha creado el coronavirus, los expertos de Willis Towers Watson señalan la existencia de dos herramientas fundamentales para mantener la continuidad del negocio.


Los sistemas de gestión de continuidad de negocio

Mediante el análisis de riesgo y la consultoría para la gestión de crisis y de comunicación, es posible generar sistemas completos de gestión de continuidad de negocio. Estos permiten, entre otras cosas:

  • Incrementar la probabilidad de supervivencia de la empresa tras un incidente de alto impacto como los provocados por el SARS-CoV-2
  • Evitar la improvisación cuando se manifiesta la crisis
  • Disponer de los protocolos de comunicación interna y externa adecuados para manejar la crisis
  • Reducir los riesgos y permitir la gestión preventiva de los mismos
  • Promover mejoras en el seno de la organización
  • Asegurar la optimización de recursos humanos y económicos
  • Mejorar la competitividad en el mercado

Las soluciones paramétricas específicas

Los seguros tradicionales no protegen a los negocios frente a eventos como la actual epidemia del coronavirus. Para ello se han diseñado las llamadas soluciones paramétricas, basadas en análisis de datos avanzado, destinadas habitualmente a cubrir la pérdida de margen por daño no directo originado por eventos puntuales como catástrofes climáticas o epidemias.

Entre otros casos, protegen, por ejemplo, frente a la caída de ventas de una estación de esquí como consecuencia de falta de nieve, la interrupción de la cadena de suministro por cierre del espacio aéreo por erupción volcánica, el cierre de un aeropuerto por climatología adversa o la cancelación masiva de las reservas de un hotel por miedo a un contagio de COVID-19. Mientras los números de la epidemia sigan aumentando, sobre todo en los países occidentales, donde el virus llegó más tarde y el brote todavía no está tan controlado como en China, las empresas que hayan apostado por este tipo de soluciones en el pasado estarán más protegidas. Para el resto, la crisis servirá para extraer lecciones y mejorar de cara al futuro.


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