Medicamentos genéricos: ¿están consumidores y empresas preparados para su crecimiento?

Medicamentos genéricos: ¿están consumidores y empresas preparados para su crecimiento?

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El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social acaba de aprobar un plan para fomentar el uso de medicamentos genéricos. Uno de los objetivos principales es aumentar su cuota de mercado en unidades y en valor para acercarlos los porcentajes a los de la media europea. Pero ¿están los consumidores y las empresas del sector médico y farmacéutico preparados para su crecimiento?

Medicamentos genéricos 

 

¿Qué son los medicamentos genéricos?

“Todo medicamento que tenga la misma composición cualitativa y cuantitativa en principios activos y la misma forma farmacéutica, y cuya bioequivalencia con el medicamento de referencia haya sido demostrada por estudios adecuados de biodisponibilidad”. Así define los medicamentos genéricos la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios de 26 julio 2006.

Tal como señalan desde AESEG, la patronal de la industria de los medicamentos genéricos, se trata de un medicamento con las mismas características farmacocinéticas, farmacodinámicas y terapéuticas que otro cuya patente ha caducado. Este último se denomina medicamento de referencia. Según los datos de la propia patronal, la cuota de los genéricos en el mercado de España se sitúa en el 21% en valores y el 40% en unidades. Mientras, en Europa está en torno al 25% y al 65%, respectivamente.

La gran particularidad del mercado de los genéricos es el apoyo que recibe por parte de la administración. Y es que suponen un importante ahorro en la factura farmacéutica del estado, reduciendo de forma efectiva el coste de los medicamentos entre un 40% y un 60%. De hecho, de acuerdo con la AESEG, los medicamentos genéricos pueden convertirse en un mecanismo de contención del gasto farmacéutico a nivel estructural.

Los genéricos suponen un importante ahorro en la factura farmacéutica del estado, reduciendo de forma efectiva el coste de los medicamentos entre un 40% y un 60%

Así, los genéricos están sometidos a la orden de precios de referencia (OPR) por el cual el Ministerio de Sanidad regula los precios del sector. Esto, unido a la presión regulatoria con estrategias como la que se acaban de aprobar (el plan busca rebajar los precios de los genéricos), repercute directamente sobre la cuenta de resultados de los laboratorios.
 

Los riesgos para la industria farmacéutica

El de España no es un caso único. Los gobiernos de todo el mundo buscan aumentar el acceso de los pacientes a los medicamentos genéricos. Esto, unido al riesgo de expiración de las patentes (más de 251.000 millones de dólares en riesgo hasta el 2024), está provocando una lucha de las grandes compañías farmacéuticas por competir en este negocio.

Debido a esta particular relación con la administración y su regulación, la fabricación de medicamentos genéricos conforma una actividad particular dentro de la industria farmacéutica, con especial atención a los márgenes y con algunos problemas de eficiencia y producción.

Estas características derivan en que la gestión de riesgos sea sensiblemente diferente a la del resto de la industria, en particular en lo referido innovación y desarrollo, procesos industriales, gestión del talento, reclamaciones y proveedores. Así, los laboratorios que tienen líneas de productos genéricos, se enfrentan a riesgos derivados de:

  • El impacto de la regulación en el negocio y relación con la administración
  • La fluctuación de los costes fijados por los proveedores de materias primas
  • El margen de beneficios reducido, al trabajar en un mercado de precios regulados
  • Los procesos de calidad, las reclamaciones y las posibles sanciones
  • Las dificultades para mantener la eficiencia de las líneas de producción
  • El ciclo de vida del producto

 

Cambios que afectan a los modelos globales de producción y comercialización

Además, si observamos qué es lo que está ocurriendo en el mundo, se aprecian cambios que afectan a los modelos globales de producción y comercialización, como, por ejemplo:

  • En Estados Unidos, el mayor mercado de genéricos del mundo, algunas empresas de servicios sanitarios y hospitales se han asociado para fabricar sus propios genéricos.
  • El gobierno japonés está incentivando a sus empresas a trasladar su producción a países próximos con menores costes. El objetivo: alcanzar una cuota de mercado de genéricos del 80% en el 2020.
  • India representa ya el 20% de la producción global de genéricos y parece que seguirá sacando partido a sus bajos costes de producción e investigación.

El plan del Ministerio de Sanidad busca también reforzar la prescripción por principio activo en lugar de por nombre del medicamento

Todo ello, nos hace pensar que el sector está en un profundo proceso de transformación que, indudablemente, conllevará nuevos modelos de gestión y de relación con los pacientes.
 

Los cambios para el consumidor

El llamado Plan de acción para fomentar la utilización de los medicamentos reguladores del mercado en el SNS: medicamentos genéricos y biosimilares viene también reforzando la prescripción por principio activo en lugar de por nombre del medicamento. Es decir, ya no conocemos los medicamentos por su denominación comercial sino por el de la sustancia que genera el efecto farmacológico.

Por ejemplo, las recetas indican AAS (ácido acetilsalicílico), paracetamol o ibuprofeno en lugar de alguna de las marcas conocidas. Sin embargo, no sólo es este hecho el que cambia la relación de la industria con el consumidor. El principio activo que figura en la receta es administrado en la oficina de farmacia indistintamente, sin que importe el laboratorio que lo haya fabricado.
 

Herramientas de recetas electrónicas

Por otro, el auge de los medicamentos genéricos, mientras sí puede implicar nuevos riesgos para el sector, no parece que pueda conllevar grandes cambios para el consumidor más allá de los derivados de una mayor competencia y reducción de costes. Esto es así, en gran medida, gracias a la normalización de los servicios de telemedicina como Elma Care o las herramientas de recetas electrónicas que ponen en contacto directo al médico o prescriptor con la farmacia, reduciendo el papel del usuario como intermediario.

En particular, estos sistemas electrónicos facilitan la vida a enfermos crónicos, que no tienen que llevar el control exhaustivo de sus recetas (lo hacen desde el centro médico y la farmacia) y que pueden acceder a una consulta sin necesidad de desplazarse. Así, acceder a medicamentos genéricos de uso común como el ibuprofeno 600 mg (cuya venta sin receta pasará a estar más controlada, aunque en realidad está prohibida desde 2015) seguirá siendo sencillo.

En definitiva, el sector farmacéutico afronta unos retos derivados del incremento del gasto sanitario en fármacos, la cronificación  y envejecimiento de la población y la presión en costes por aumento de la demanda, toda vez que la digitalización de los servicios transforma la comercialización en un entorno altamente competitivo.
 

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