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¿Cuáles son los riesgos del microestrés en el trabajo?

Rectangules
19 de agosto de 2020

NUESTROS EXPERTOS:

Tiempo de lectura
4 minutos

Edición editorial:

Juan F.Samaniego

Los pequeños eventos que provocan reacciones de estrés generan un daño en la salud laboral y en el funcionamiento de la empresa

La decisión imprevista de un superior. El bajo nivel de confianza en el resto del equipo. Una conversación maleducada o con un interlocutor poco proactivo. La confrontación. Un objetivo repentino e inalcanzable en el tiempo disponible. La lista de razones por las que el estrés puede dispararse en el entorno laboral es larga. Pueden parecer sucesos de poco peso, pero la acumulación de situaciones de microestrés acaba generando problemas mayores.

El estrés es una respuesta natural. Se trata, según el Consejo General de Psicología de España, del “proceso que se pone en marcha cuando una persona percibe una situación o acontecimiento como amenazante o desbordante de sus recursos”. El estrés es, por lo tanto, una respuesta que depende más de la persona que de la situación en sí misma. Y sus efectos en la salud y en el entorno laboral están muy estudiados.

Los riesgos del microestrés en el trabajo

Más allá de la perspectiva médica, la noción de estrés se asocia habitualmente con grandes episodios de nerviosismo y ansiedad, relacionados con situaciones totalmente desbordadas o descontroladas. Eso hace que, a menudo, se subestimen los pequeños eventos que provocan reacciones de estrés, o microestrés, y que pueden acumularse, generando un daño en la salud laboral y en el funcionamiento de la empresa.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estrés afecta de forma diferente a cada persona y puede generar angustia e irritabilidad, dificultades para concentrarse y pensar con lógica, pérdida de compromiso y de capacidad de disfrutar del trabajo, cansancio, problemas para conciliar el sueño e, incluso, trastornos más serios como depresión y problemas cardiacos, digestivos y músculo-esqueléticos (lumbalgia i problemas de movilidad).

A nivel organización, la OMS también considera probado que el estrés causa aumento del absentismo, menor dedicación al trabajo, deterioro del rendimiento y la productividad, aumento de las prácticas laborales poco seguras y, como consecuencia, de la tasa de accidentes, incremento de las quejas de clientes, efectos negativos en la atracción y la retención del talento y aumento de las probabilidades de sufrir problemas legales.

Los detonantes principales del estrés laboral son la falta de control sobre el trabajo que se realiza, los plazos ajustados o la presión por trabajar a alta velocidad

12 causas de microestrés en el trabajo

Las causas del estrés laboral son muchas. De acuerdo con el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), dependiente del Ministerio de Trabajo, existen una serie de detonantes principales, como la falta de control sobre el trabajo que se realiza, los plazos ajustados o la presión por trabajar a alta velocidad. Sin embargo, no se deben subestimar el resto de causas, las que generan lo que se denomina episodios de microestrés.

En un artículo publicado en Harvard Business Review, varios expertos en organización laboral identificaron 12 causas de microestrés en el trabajo que clasificaron en tres categorías:

  • Microestreses que afectan a la capacidad individual. El desajuste en las prioridades y los roles, la falta de fiabilidad de los compañeros, las decisiones imprevistas de los superiores, la falta de comunicación y el aumento repentino de responsabilidades.
  • Microestreses que suponen una carga emocional. La responsabilidad sobre el bienestar de otros compañeros, los enfrentamientos en el trabajo, la falta de confianza en la red de contactos y la presencia de personas que contagian el estrés.
  • Microestreses que desafían nuestros valores. La presión para alcanzar objetivos con los que no estamos de acuerdo, la presencia de personas que minan la confianza de los demás y las disrupciones en nuestra red de confianza.

¿Es posible lidiar con el microestrés en el trabajo?

El estrés tiene tanto que ver con nuestra respuesta como con la situación que lo genera. Por eso, contar con estrategias para lidiar con el microestrés es tan importante como reducir las condiciones que lo provocan. Según los expertos de Harvard Business Review, para gestionar el microestrés en el trabajose debe partir de tres estrategias básicas.

1.- Aprender a identificar y aislar las causas del microestrés en el trabajo.

A menudo, el estrés está causado no por una, sino por varias razones. Algunas las normalizamos y otras tendemos a exagerarlas. La mejor estrategia es tratar de individualizarlas y trabajar en solucionarlas una por una.

2.- Invertir tiempo en relaciones y actividades que pongan el estrés en perspectiva.

Existen multitud de actividades, tanto de ejercicio físico y buena alimentación como de meditación y trabajo de la atención plena, que contribuyen a reducir el estrés. Además, trabajar en las relaciones personales, tanto fuera como dentro del trabajo, ayuda a reforzar los sentimientos de pertenencia y el compromiso y, por lo tanto, a poner el estrés en perspectiva.

Reducir el estrés en el trabajo pasa también por establecer mecanismos individuales que ayuden al trabajador a controlar su respuesta ante situaciones potencialmente estresantes.

3.- Tomar distancia de las fuentes de estrés.

Aprender a identificar a las personas que generan estrés en lugar de servirnos de apoyo es quizá la parte más compleja. Sin embargo, para lidiar con el estrés es necesario tomar distancia y reevaluar las relaciones, tanto personales como profesionales, que pueden generar situaciones estresantes. Pueden ser personas que minan nuestra autoestima, dificultan nuestro trabajo o nos empujan a procrastinar.

El estrés es una de las grandes causas que afectan a la salud mental en el trabajo en la actualidad. Reducirlo pasa por mejorar las relaciones en la empresa, establecer objetivos factibles y tareas asumibles, contar con una estrategia de comunicación clara o reforzar la confianza dentro de los equipos. Pero también pasa por establecer mecanismos individuales que ayuden al trabajador a controlar su respuesta ante situaciones potencialmente estresantes.

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